Transporte activo

Ya que una característica exclusiva de los seres vivos es la de que sus membranas pueden efectuar transporte mediado, en contra de un gradiente de concentración, al ocurrir este proceso, se parte de un estado menos energético y se llega a un estado más energético y por lo tanto más inestable. Para que ocurra este proceso, se requiere de una fuente de energía externa y de un acarreador. Se le llama transporte mediado activo, o simplemente, transporte activo, para distinguirlo del transporte mediado pasivo, que no requiere de una fuente externa de energía.

 

La energía para llevar a cabo el transporte activo, que es un trabajo osmótico, es proporcionada por la hidrólisis del ATP y se requiere de un transductor para que haga las transformaciones adecuadas de energía. Físicamente, los transductores son proteínas de la membrana, llamadas ATPasas, cuya función es transformar, asociadas con el acarreador, la energía química del ATP, para efectuar el transporte de materiales en contra de un gradiente de concentración.

 

Como su nombre lo dice, las ATPasas hidrolizan el ATP. La energía liberada por esta reacción es utilizada por el acarreador para transportar moléculas de soluto específicas, en contra de un gradiente de concentración. Ya que el material se está transportando en regiones de menor a mayor concentración, se está haciendo un trabajo. (Figura 2.19).

 

Hay que recordar que el soluto no puede pasar la membrana por sí solo: requiere del acarreador. Si por alguna causa se interrumpe el aporte de ATP, el acarreador comienza a trabajar a la inversa, de una manera pasiva, liberándose energía.